
Resulta demasiado aburrido escribir un post hablando de la crisis en el sector editorial, de cómo cada mes echan el cierre unas cuantas publicaciones, con los consiguientes despidos y dramas varios.
Así que sirvan estas líneas para ilustrar varias técnicas de supervivencia en tiempos difíciles. A lo mejor no todas terminan dando resultados, pero vaya un aplauso por adelantado, aunque sea tan sólo por la valentía demostrada.
1. EL EFECTO “PÁSALO”
Una revista musical española, prima-hermana de una conocida emisora, amenaza con chapar de forma inminente. Horas después de que los empleados de la misma se enteren de la noticia, comienzan a difundirla entre compañeros periodistas, compañías discográficas, promotoras de conciertos…
El efecto buscado es simple y muy efectivo. Los directivos del grupo son bombardeados a llamadas y mensajes que expresan su sorpresa por el cierre de una publicación tan emblemática. Conclusión: el cierre de la revista perjudicaría notablemente la imagen del grupo y de la marca que representa. La presión surte efecto y, al menos hasta hoy, la revista sigue en pie.
2. ¿VACAS FLACAS? ¡MEJOR GORDAS!
La revista alemana Brigitte, también al borde del cierre, decide lanzar la noticia de que harán “una revista para las mujeres tal y como son, y no como otra gente quiere que sean”. Dicho de otra forma: se ahorran las modelos y sacan a mujeres corrientes en portada.
Una medida un tanto absurda para una revista de moda, pero un excelente golpe de efecto que les ha asegurado una campaña de promoción en cientos de medios de comunicación, y la consiguiente continuidad de la cabecera.
3. LA TÉCNICA DEL SALMÓN
Que no es otra que nadar a contracorriente, claro está. En plena crisis, el diario vespertino Evening Standard (UK) decide convertirse en gratuito y triplicar su tirada.
¿Y por qué? Pues porque así multiplican por tres o más su número de lectores y les aseguran a sus anunciantes un resultado óptimo, que no depende de las ventas o de la portada de cada día. Al fin y al cabo, más tarde o más temprano, el Evening Standard se terminará agotando de sus puntos de reparto.
Algo me dice que esto es sólo el principio. La cosa se pone interesante…
Ant




Y tanto, y tanto…