Cosas que hacer en Internet cuando tienes insomnio…


insomnio

No sé qué narices me pasa, pero últimamente los domingos no duermo apenas. Supongo que será porque me pongo en situación y pienso en las 673.898 cosas que tengo que hacer en la semana que empieza a la mañana siguiente, pero me resulta cada vez más difícil conciliar el sueño a una hora decente.

Por eso, mientras espero a que Morfeo se apiade de mí, voy a escribir la lista más tonta de mi vida: Cosas que hacer en Internet cuando no puedes dormir.

1. Buscar en Wikipedia cosas que pasaron el día de tu nacimiento. Así he averiguado que mi llegada al mundo no coincide con ninguna fiesta católica reseñable –me lo esperaba–, pero el 15 de enero se celebra en EEUU el Día de Martin Luther King, en México el Día del Compositor y en Venezuela el Día del Maestro, fiestas con bastante más sentido que celebrar por ejemplo que una tal María siguiera siendo virgen incluso después de dar a luz hace dos mil años, ¿no?.

2. Organizar en listas a tus amigos del Facebook. Yo tengo dos grupos con nombres muy extremos: “All access” y “Nada de nada”. Soy así, nunca me han gustado las medias tintas. O soy tu amigo, o no lo soy. O me da igual que veas mis fotos, o prefiero que no andes fisgoneando en mi vida online.

3. Investigar los gustos (y disgustos) musicales de tus contactos en Spotify. Y es aquí donde vienen las sorpresas. Desde abogados trajeados con la discografía entera de las Spice Girls como favorita, hasta niñas de extrarradio que misteriosamente sólo escuchan música indie en inglés y no tienen ni rastro de Andy&Lucas en su perfil.

Mi música es básicamente pop de los últimos 15 años. Hace poco hice una lista con mi top 100 e intenté ser lo más sincero posible. Es decir, no fui de guay listando a The Killers y metí a Britney Spears, Robbie Williams, Anastacia y la gente que me ha gustado de toda la vida. Y sí, me van más las lentas que las rápidas, o al menos han puesto banda sonora a más momentos de mi vida, por lo que la lista quedó un poco moñas al final.

4. Ver vídeos de YouTube hasta desfallecer. Hay canales que deberían tener su propia licencia de TDT, como el de la gran Florecilla, o como ella prefiere llamarse: Silvi la princesita norteña. Adictivo es poco. Y no digo más que os fastidio la sorpresa a los que no la conocéis aún.

5. Echar un vistazo al mercado en LinkedIn. Tiene un apartado que me fascina de “gente que ha visitado tu perfil en los últimos 30 días”. Se supone que es una red social profesional, así que si la gente te mira, es porque potencialmente puede pedirte u ofrecerte trabajo.

En el último mes, ha pasado por mi CV gente de la industria del cine, del sector de Internet, del publicitario, del gremio editorial y de la industria química (WTF???)… No da nombres y apellidos, pero es interesante cuanto menos.

6. Ver algún episodio de una serie mierdosa española. Ahora están todas en antena3videos.com o en telecinco.es desde el mismo día de la emisión, así que resulta absurdo tragarse AídaLos Protegidos con anuncios. El otro día me vi la última temporada enterita de Física o Química en poco más de media hora, pasando 13 episodios a cámara rápida, y me enteré de absolutamente todo.

Fue algo así: Guapo con cáncer. Drama. Niña embarazada. Drama. Macarra convertido en buenazo, zorrona en niña monjil y evangelista en alcohólico. Drama. Gay atormentado. Drama. Profe se lía con profe que es novio de otra profe. Drama. Profe con alumna. Profe se droga. Alumna le chantajea. Drama. Al guapo se le pasa el cáncer. Fin.

7. Hacer la compra en el Mercadona. Parece mentira, pero uno tiene cierto sentimiento de exclusividad comprando productos Hacendado a las 3AM. Es como si el mismo señor Mercadona estuviera esperando para recibir mi pedido, que básicamente consiste en un montón de guarrerías de niño mayor –Nutella, Golden Grahams, Actimel…– y litros y litros de leche semi-desnatada y Coca-Cola Light para evitar el cargo de conciencia por el montón de guarrerías.

8. Leer los blogs de tus amigos, esos que a diario nunca tienes tiempo de mirar. No están todos los que son, pero sí son todos los que están. Por citar algunos, Borja Prieto, Paco Polo, Albert Medrán, Elsa Bonafonte, Diana Aller

Borja habla de grupos que aún no existen y de Álvaro Muñoz-Escassi, Paco quiere que Manolo Lama pida perdón por hacer el gilipollas integral meterse con un mendigo, Albert pone al Papa en su sitio, Elsa asegura que es más barato morirse en Las Rozas y Diana habla de la basura y de sus múltiples usos. Cada uno de su padre y de su madre, como debe ser.

En fin, que lo mismo otra noche de vigilia como ésta actualizo este post con más chorradas… Hasta entonces, muy buenas noches y felices sueños a todos!!

Ant

Habla ahora o calla para siempre...